Supervivientes Reales | Tu historia merece ser contada

Soy Camila, tengo 20 años y soy de México.

La historia de mi cáncer comenzó en marzo del 2020, acababa de cumplir 19 años,era foránea en Mérida,empezaba a notar que mi abdomen se distendió poco a poco y tenía el presentimiento de que no era algo bueno, pero por miedo a saber lo que podía ser, decidí hacer caso omiso. Un día mi mamá me habló por videollamada y me exigió ir a revisarme, la pandemia por COVID-19 estaba en sus inicios, las clínicas estaban algo saturadas, ese día mi roomie y yo estuvimos en 4 hospitales diferentes y en el último como a las 2 de la mañana por fin me dijeron que tenía pequeños teratomas, que a mí edad eso era algo normal y que sólo necesitaría una mini operación.

Al otro día mi mamá llegó a Mérida y un mes y medio después de varios estudios, me dijeron que no me podían operar en ese momento porque solo estaban atendiendo urgencias por contingencia y que ellos me llamarían para operarme en cuanto se pudiera, (spoiler aún no me han marcado). Mis papás decidieron que no podíamos esperar más y regresé a la ciudad de México, ahí fue cuando por primera vez un doctor me habló con total honestidad, me dijo que necesitaba ser operada con urgencia, y me dio del mejor al peor de los panoramas, claro que lloré al salir de ahí, pero ahora estaba más tranquila porque sabía a lo que me enfrentaba.

El cáncer me abrió los ojos y cambió mi forma de vivir, ahora disfruto cada instante y cada detalle porque se que nada es para siempre y que todo pasa por algo, me enseñó a siempre afrontar los problemas porque mientras hay vida siempre habrá algo que hacer.

Días después, pasé por una cirugía de 6 horas, me tuvieron que quitar los dos ovarios, ganglios y rascar hasta el hueso para asegurar que no quedara nada malo. Al despertar no estaba consciente de que mi vida había cambiado por completo, sólo estaba feliz de saber que estaba viva, cuando llegaron los resultados del análisis del tumor, me dieron la noticia de que necesitaría tratamiento de quimioterapia, ya que el cáncer estaba en etapa 3 de 4. El tratamiento consistió en 17 quimios, 5 a la semana durante 3 meses, conforme iban avanzando me sentía más cansada,  pero entre más quitaba, más sed de vida me daba.

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