Supervivientes Reales | Tu historia merece ser contada

Mi nombre es Melisa Mozo Cuevas soy de Cuenca, España y he superado un Cáncer de mama oligometastásico a mis 40 años.

El 12 de enero de 2021 me recibí la noticia de que tenia cáncer, lo sospechaba de mucho antes puesto que me palpaba un bulto en la mama desde hacía unos 6 meses, pero por falta de medios o pruebas no supieron vérmelo antes ni mi ginecólogo ni mi ecógrafo que me decía que era un bulto en la costilla y me insinuaban que era hipocondríaca. Yo quería pensar que si, a pesar de que me sentía cansada y con dolor de espalda desde hace mucho tiempo. Ese día, tras una biopsia tres semanas antes el mundo se me paró, lo primero que pensé era en el miedo a la muerte y a la quimio. Lo que nunca imaginé es que el 22 me dijeran que también tenía metástasis Oseas, ese día pensé que me quedaba poco tiempo y tenía que hacer algo, me cagué literalmente. Pero en la misma consulta de oncología, tras preguntar por mi pronóstico, le dije a mi médica que yo me iba a salir de esas probabilidades y estadísticas. No sabía la fuerza que tenía dentro de mi, hasta que tuve que sacarla. Pasé un finde muy duro, me pusieron mi primera dosis de un medicamento para que el calcio se fijara a mis huesos y no perdiera más masa ósea, y el 8 de febrero, tras un largo proceso de pruebas, análisis y consultas de hospital comencé con el primer de mis 6 ciclos de quimio. El primero fue muy duro, me dio alergia, tuve mucho dolor muscular, diarreas, estreñimiento, dolor de tripa, pero en el segundo ciclo ya no palpaban mi bulto, así que me lo redujeron al 75%.

Así que el 6 de mayo tras todas las pruebas, yo iba a por una remisión total, y así sucedió. He tenido una remisión completa. Mis pruebas están libres de enfermedad. Sigo con tratamiento hormonal y de mantenimiento, pero no puedo estar más contenta con los resultados. He vuelto a la vida. Y si, lloré mucho cuando se me cayó el pelo, pero no cambio nada de lo vivido porque cada una de las experiencias de estos largos 6 meses de este 2021 ha hecho la persona más fuerte y valiente que jamás he conocido en mi vida, ha resurgido una Melisa que no conocía, he superado mis mayores miedos a la enfermedad, a la muerte y a tratamientos realmente duros, y ha hecho que ahora me sienta mucho más grande de lo que imaginaba ser, sin perder la perspectiva de vivir el presente, el momento el aquí y el ahora disfrutando al máximo cada día y cuidándome a todos los niveles. Me siento sana y curada cada día. Pero sobre todo me siento mágica por haber superado la prueba más difícil de mi vida.

Doy gracias al universo y al cáncer por haber vivido este obstáculo porque me ha enseñado cosas que de otra manera no hubiera sido posible. La lección ha quedado aprendida. El día que me llamaron por teléfono para decirme que había remitido todo, he vuelto a nacer. Tengo una segunda oportunidad en la vida y no la pienso desperdiciar más. Gracias vida por permitirme ser y estar otra vez más.

Me centré en mi recuperación y puse todo de mi parte, leí libros que me inspiraban historias reales de gente que había superado un Cáncer metástasico, me puse en contacto con algunas de ellas, cómo Odile, Mónica Bastida, Olga Huerta, fueron mis referentes. Había visualizado mi recuperación con vídeos de Joe Dispenza, meditaba a diario con reiki y una escuela de mujeres que he encontrado en mi ciudad maravillosa. Gracias a mi naturópata y acupuntor de confianza, recibí el apoyo y cariño de mi familia y amigos más cercanos, mis compañeros de yoga y baile, quién quiso estuvo a mi lado cerca, quién se marchó todo se re colocó en la vida.
No puedo olvidar este proceso de transformación tan profundo en mi vida. Me ha cambiado por completo. Pero sobre todo me ha hecho resurgir desde lo más profundo de mi alma, preguntándome qué quiero hacer en mi vida para aprovechar cada minuto, porque me he dado cuenta de lo valioso que es el tiempo. Me dije a mi misma que si me quedaba sería para ayudar a otras personas a superar el proceso y que serviría de ejemplo de que si se puede, porque aunque hay momentos realmente duros, en mi opinión la ciencia llega hasta un punto, pero el resto es nuestra responsabilidad tomar la decisión de vivir y quedarse aquí. El cuerpo no es más que la manifestación consciente de algo mucho más importante y así lo veo. El vehículo de nuestra alma.

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