Supervivientes Reales | Tu historia merece ser contada

Me llamo Diana

Con 14 años, un 20 mayo de 2009, apareció la palabra cáncer en mi vida.

Me diagnosticaron un cáncer Cavum en fase IV, que no podía ser operado. La probabilidad de que te diagnostiquen este cáncer es de 1 cada 100.00 personas, sí me tocó el gordo sin duda! Los médicos no daban muchas esperanzas ante tal situación y decidieron darme tratamiento de quimioterapia y radioterapia para alargar mis meses de vida lo más posible ya que no se podía operar. Mi vida dió un giro de 180º

Comencé la quimioterapia y sus efectos secundarios. Como consecuencia de la radioterapia los médicos tenían miedo de que mi esófago se cerrase y no me pudiese alimentar, por lo que decidieron ponerme una sonda gástrica para prevenir problemas futuros.

Y así fue, dejé de comer por boca y me alimentaba solamente por la sonda gástrica.También perdí la voz como efecto secundario de la radioterapia. Después de 30 sesiones de radioterapia no podía comer, ni hablar, no tenía pelo ni fuerzas. Me preguntaba si eso, ¿era de verdad vida? En diciembre de 2009 estuve muy grave debido a varias infecciones en los pulmones, el reservorio, así que estuve aislada un mes e ingresada en el hospital. No pensaba salir de esa situación pero fui mejorando y me dieron el alta. 

Los médicos esperaron para darme la siguiente quimioterapia ya que mi cuerpo no estaba lo suficientemente fuerte. En marzo de 2010, tras una resonancia y ver la evolución del tumor, de repente todo cambió. ¡Ya no había tumor ni células cancerígenas! Me encontraba libre de cáncer y con una vida entera por delante. Los médicos ni yo misma podía creérmelo. Es cierto, me libré del cáncer y poco a poco fui recuperando mi voz, no quedó igual que antes, es más bien «nasal» pero ¡tengo voz!

Con lo de comer, fue algo más difícil, estuve 8 años alimentándome por la sonda gástrica sin comer nada por boca, fue difícil, pero acabas acostumbrándote a no poder comer nada ni en restaurantes, ni en navidades ni en tu cumpleaños. En 2017 me hicieron varias dilataciones de esófago y aunque no puedo comer el 100% de las cosas si puedo el 70% y, ¡es una maravilla! Desde entonces, desde ese mayo de 2009 he aprendido a amar mis ruinas y mis cicatrices, aprendí a abrazarlas y a agradecer cada una de ellas. 

Cada día de mi lista de sueños tacho y sumo nuevos. A día de hoy, cuando estoy escribiendo esto once años después del diagnóstico me considero una persona muy afortunada, cada año celebro mi aniversario de diagnóstico y ya van once años extra, once años que la vida me ha regalado. Cada vez que cuento mi historia me dicen ¡muchos deberían conocerla, eres un milagro! Si seré la chica milagro pero sé que hay muchas personas allí fuera que también tienen una historia increíble que contar y que pueden ayudar a mucha gente. En 2020 nace Supervivientes Reales, este sitio donde no solo doy voz a mi historia sino que doy voz a todas esas historias de superación de cáncer que sé que pueden ayudar e inspirar a mucha gente. Porque si yo soy posible, si ellos son posible, tú también eres posible! 

Con Supervivientes Reales pretendo dar la lección de vida que yo misma viví en carne propia y transmito a los demás «Nada es imposible, tu eres tu mayor apuesta, ama tus ruínas” Porque si, el cáncer apareció para arrebatarme tiempo, pero hoy yo regalo ese tiempo a la gente en forma de amor. Eres tu mayor apuesta, no lo olvides nunca. Bienvenido/a a esta gran familia de Supervivientes Reales.